Alma Cruceros echa el cierre tras el embargo de su único buque
Apenas 45 días después de iniciar operaciones, Alma Cruceros da por cerrado su proyecto empresarial tras el embargo de su buque y el conflicto con proveedores clave. La compañía habla de una “rescisión injustificada” y se plantea emprender acciones legales
Alma Cruceros cesa su actividad tras el embargo del ‘Ocean Victory’ y una cadena de conflictos operativos
La compañía acusa a la propiedad del buque de rescindir de forma unilateral el contrato y llevarse los bienes de la naviera
Alma Cruceros ha anunciado el cese definitivo de su actividad como naviera apenas mes y medio después de su estreno, el pasado 20 de abril, con el barco Ocean Victory, una embarcación con 93 cabinas y capacidad para 186 pasajeros, anteriormente propiedad de la firma Sunstone Ships.
En un comunicado remitido este martes, la compañía presidida por el empresario hotelero Elisardo Sánchez justifica su decisión en la “rescisión unilateral e injustificada del contrato de fletamento por parte de la propiedad del buque”, un hecho que, según afirma, ha imposibilitado continuar con las soluciones que se estaban explorando para mantener el proyecto operativo.
Tal y como adelantó el diario económico Cinco Días, el Ocean Victory fue embargado y retenido en puerto el mismo día de su primera salida por impagos acumulados con el consignatario del buque, Lantimar Group. Esta empresa, que actúa como representante legal del barco en el territorio donde opera, se encarga también de adelantar pagos esenciales para el funcionamiento de la embarcación en puerto: tasas, servicios, suministros, víveres, combustible y permisos de atraque, entre otros.
La versión ofrecida por Alma Cruceros difiere notablemente. Según la naviera, los propietarios del barco retiraron la nave rumbo a aguas gibraltareñas “de forma sorpresiva”, llevándose consigo “todos los bienes y equipamientos pertenecientes a Alma Cruceros”. Añaden que, previamente, la compañía se vio forzada a suspender temporalmente la operativa ante la imposibilidad de garantizar los estándares de calidad comprometidos, debido —afirman— al incumplimiento del proveedor hotelero y de catering. “Su falta de respuesta operativa imposibilitó ofrecer la experiencia prevista a los pasajeros”, se lamentan.
Alma Cruceros asegura estar gestionando las reclamaciones de clientes y proveedores a través de un correo electrónico habilitado para este fin (reservas@almacruceros.com), y afirma estar trabajando con las aseguradoras y el equipo legal para canalizar una respuesta ordenada a todos los afectados. En paralelo, la compañía se reserva el derecho a emprender acciones legales “con el fin de resarcirse de los perjuicios ocasionados por decisiones ajenas que han dañado gravemente a clientes, proveedores y al propio proyecto”.
La naviera, que aspiraba a posicionarse en el segmento de cruceros de lujo, había trazado un ambicioso plan de rutas: desde Málaga a lo largo de la costa andaluza y el norte de Marruecos durante la primavera, y salidas desde Barcelona a la Costa Azul, Córcega y Cerdeña en verano. El buque contaba con seis espacios gastronómicos dirigidos por los chefs con estrella Michelín Martin Berasategui y Paolo Casagrande, y ofrecía paquetes semanales con precios que oscilaban entre los 2.000 y los 4.000 euros por persona.
Los planes de expansión preveían alcanzar este verano una ocupación del 70% —vendiendo 1.700 de las 2.400 cabinas disponibles— y la incorporación de tres nuevas embarcaciones de nueva construcción con entregas previstas en 2028, 2030 y 2032. Proyectos que, tras este abrupto final, quedan definitivamente varados.