Más personal, más servicios y una boya inteligente: así arranca el verano en las playas de Melilla
El Gobierno de Melilla ha presentado el nuevo Plan de Playas 2026, un operativo dotado con cerca de 1,9 millones de euros que incorpora mejoras en limpieza, accesibilidad, vigilancia, control ambiental y nuevos recursos tecnológicos, aunque mantiene pendientes actuaciones como la reapertura de algunos chiringuitos y zonas de baño
Melilla ya mira al verano con el despliegue de su Plan de Playas 2026. El Gobierno de la Ciudad Autónoma ha dado este martes el pistoletazo de salida a la temporada estival con un dispositivo que movilizará cerca de un centenar de trabajadores y que contará con una inversión global próxima a los 1,9 millones de euros.
La presentación ha estado encabezada por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, acompañado por el consejero de Medio Ambiente y Naturaleza, Daniel Ventura, y el consejero de Seguridad Ciudadana, José Ronda. El Ejecutivo local ha defendido que el litoral melillense afronta la temporada con más recursos, más tecnología y un refuerzo de los servicios esenciales.
El operativo se irá activando de forma progresiva hasta alcanzar su pleno funcionamiento con la llegada de la temporada alta, cuando quedarán desplegados los principales servicios de limpieza, vigilancia, socorrismo, asistencia sanitaria, mantenimiento, transporte y atención a personas con movilidad reducida.
Casi 1,9 millones para el litoral melillense
El presupuesto destinado al Plan de Playas de Melilla se reparte entre gasto corriente e inversiones. Según los datos aportados por el Gobierno local, el mantenimiento y funcionamiento de los servicios ronda el millón de euros, mientras que las mejoras en equipamientos e infraestructuras alcanzan unos 900.000 euros.
Esa inversión permite sostener un dispositivo formado por alrededor de 100 trabajadores, distribuidos en áreas como limpieza, socorrismo, vigilancia, asistencia sanitaria, apoyo marítimo, mantenimiento y control ambiental.
El Ejecutivo melillense sostiene que este modelo permite dar respuesta al incremento de usuarios durante los meses de verano y reforzar la atención en los puntos de mayor afluencia.
Más accesibilidad, limpieza y servicios
Uno de los ejes del plan vuelve a ser la accesibilidad en las playas de Melilla. El dispositivo contempla zonas adaptadas para personas con movilidad reducida, material específico de apoyo y el servicio denominado Playa para todos, con atención diaria en distintas franjas horarias.
También se refuerza la limpieza del litoral, con turnos de mañana y tarde. Durante las primeras horas del día se utilizará maquinaria pesada y personal especializado, mientras que a partir de media mañana se intensificará la limpieza manual de orillas. Por la tarde, los trabajos se concentrarán especialmente en las zonas con mayor presencia de bañistas.
En materia medioambiental, se ampliará el sistema de reciclaje con contenedores diferenciados para envases y residuos orgánicos. Además, se mantiene la prohibición de vidrio en las playas, una medida dirigida a mejorar la seguridad de los usuarios y facilitar las tareas de mantenimiento.
El plan incorpora también nuevas sombrillas, pasarelas y mobiliario de uso público. En total, se suman unas 200 sombrillas adicionales, además de la renovación de parte del material ya existente.
Una boya inteligente para controlar la calidad del agua
La principal novedad tecnológica de la temporada será la instalación de una boya inteligente en la zona de San Lorenzo, junto a la desembocadura del río. El dispositivo, con un coste cercano a los 90.000 euros, ha sido adjudicado a TECYSA Tecnología y Servicios Ambientales S.L.
La boya funcionará con energía solar y permitirá medir en tiempo real distintos parámetros de la calidad del agua, como temperatura, pH, conductividad, salinidad, turbidez, clorofila, presencia de E. coli, enterococos y posibles hidrocarburos.
Los datos serán enviados directamente a una aplicación gestionada por los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, lo que permitirá activar alertas automáticas ante cualquier alteración.
El Gobierno local considera especialmente relevante este sistema por la situación geográfica de Melilla y por la necesidad de realizar un seguimiento continuo de la calidad del agua de baño durante toda la temporada.
Vigilancia, socorrismo y transporte especial
El dispositivo de seguridad contará con presencia de Policía Local, Protección Civil, vigilancia privada y equipos de buceo para labores de control en determinadas zonas del litoral.
El servicio de socorrismo se adaptará a las distintas fases de la temporada. En temporada baja funcionará de 12.00 a 18.00 horas, mientras que en temporada media y alta se ampliará, con carácter general, de 11.00 a 20.00 horas. En puntos como Galápagos, el horario previsto será de 10.00 a 20.00 horas, con turnos escalonados.
Los aseos públicos de las principales playas, entre ellas Hípica, Club de Tropa, Hipódromo-Antares, Cárabos, San Lorenzo, Galápagos y Horcas Coloradas, funcionarán de forma general entre las 12.00 y las 20.00 horas.
Además, se activará un servicio especial de autobús de la COA entre la Plaza de España y la Playa de la Hípica, con una frecuencia aproximada de entre 40 minutos y una hora, con el objetivo de facilitar los desplazamientos y reducir la presión sobre los aparcamientos.
Chiringuitos y zonas aún pendientes
Pese al despliegue del plan, el inicio de la temporada llega con algunos asuntos todavía en desarrollo. Es el caso de los chiringuitos de Melilla, que se encuentran inmersos en un proceso de rehabilitación integral. El Gobierno local prevé que las obras puedan estar finalizadas durante el mes de agosto, aunque no ha concretado una fecha definitiva.
También continúan pendientes algunas actuaciones en zonas como Galápagos, cuya reapertura dependerá de la finalización de trabajos de seguridad. En Aguadú y Horcas Coloradas, la prestación de determinados servicios está condicionada a autorizaciones externas.
En cuanto a la pérdida de una bandera azul, el presidente de la Ciudad Autónoma ha restado trascendencia al asunto y ha defendido que Melilla mantiene certificaciones de calidad y sistemas de control suficientes para garantizar el buen estado de sus playas.
El Ejecutivo autonómico ha insistido en que el objetivo del Plan de Playas 2026 es avanzar hacia un litoral más accesible, seguro, sostenible y dotado de mejores servicios para los usuarios durante toda la temporada estival.