INMIGRACIÓN

Melilla contiene la presión migratoria mientras Ceuta dispara las entradas irregulares

El Ministerio del Interior hace público su balance de inmigración hasta el 15 de febrero de 2026

Melilla mantiene cifras mínimas de inmigración irregular en el inicio de 2026, con apenas 20 entradas registradas, frente al fuerte repunte vivido en Ceuta, que concentra casi la mitad de todas las entradas irregulares del país.

La inmigración irregular ha registrado movimientos muy desiguales en las dos ciudades autónomas durante el primer mes y medio de 2026, con Melilla manteniendo cifras muy contenidas frente al fuerte repunte experimentado en Ceuta, que se consolida como el principal punto de entrada terrestre irregular en el conjunto de España.

Entre el 1 de enero y el 15 de febrero, Melilla ha contabilizado únicamente 20 entradas irregulares por vía terrestre. De ellas, 10 se produjeron durante el mes de enero y otras 10 en la primera quincena de febrero, una evolución prácticamente plana que contrasta de forma clara con la presión migratoria registrada en Ceuta durante el mismo periodo.

Ceuta concentra la práctica totalidad de las entradas terrestres

Frente a la estabilidad de Melilla, Ceuta ha vivido un incremento muy acusado. Entre el 1 de enero y el 15 de febrero han accedido a la ciudad autónoma 962 personas en situación irregular, una cifra que triplica la registrada en el mismo tramo temporal del año pasado y que concentra prácticamente la totalidad de las entradas terrestres en las dos ciudades autónomas.

Si se analizan los datos en términos quincenales, hasta el 1 de febrero habían accedido a Ceuta 426 personas. Sin embargo, en apenas quince días la cifra se ha disparado hasta las 962, lo que implica que 536 personas han entrado de forma irregular en la ciudad en solo dos semanas.

Primera quincena de febrero: presión localizada

Los datos correspondientes exclusivamente a la primera quincena de febrero reflejan con claridad este desequilibrio. En ese periodo se han registrado 409 nuevas entradas irregulares en las ciudades autónomas, de las cuales 399 se produjeron en Ceuta y solo 10 en Melilla. Ninguna de estas entradas se realizó por vía marítima.

Este incremento ha provocado que el acumulado de Ceuta pase de 426 personas al cierre de enero a 962 hasta el 15 de febrero, consolidando a la ciudad como el principal punto de acceso terrestre irregular del país en este inicio de año. En términos comparativos, Melilla ha pasado de 10 a 20 personas en el mismo periodo, una variación muy limitada frente a la magnitud registrada en Ceuta.

Sin llegadas por vía marítima en las ciudades autónomas

Un elemento relevante del balance migratorio es que ni Ceuta ni Melilla han registrado ninguna llegada por vía marítima en lo que va de año, ni en enero ni en la primera mitad de febrero. Toda la presión migratoria detectada en ambas ciudades se concentra, por tanto, exclusivamente en la frontera terrestre, a diferencia de lo que ocurre en otros puntos del país.

Durante los últimos 15 días analizados, las llegadas por mar en España ascendieron a 2.163 personas, frente a las 7.960 del mismo periodo de 2025. En términos quincenales, se contabilizaron 332 entradas marítimas, concentradas principalmente en la Península y Baleares y en Canarias. Ceuta y Melilla, sin embargo, mantienen cifras nulas por esta vía.

Comparativa con el conjunto del país

A escala nacional, entre el 1 de enero y el 15 de febrero de 2026 se han registrado 3.145 inmigrantes irregulares, frente a los 8.107 contabilizados en el mismo periodo de 2025. Esto supone una reducción interanual de 4.962 personas, equivalente a un descenso del 61,4 por ciento.

Mientras que las llegadas por vía marítima han disminuido de forma notable -especialmente en Canarias-, las entradas por vía terrestre también han descendido en el conjunto del país en ese mismo porcentaje. En este contexto general de caída, el repunte de Ceuta destaca como un fenómeno claramente diferenciado.

Últimos 15 días: el contraste territorial

El análisis de los últimos días del periodo evidencia un contraste muy marcado entre territorios. La mayor actividad migratoria de la segunda quincena se concentra, por un lado, en la ruta marítima hacia la Península y Baleares y, por otro, en la frontera terrestre de Ceuta, que por sí sola absorbió cerca del 50 por ciento de todas las entradas irregulares registradas en España en ese intervalo.

En términos generales, los datos de enero y la primera mitad de febrero apuntan a una reorientación parcial de las dinámicas migratorias: menor presión en las rutas marítimas tradicionales y un aumento muy localizado de la vía terrestre, concentrado casi exclusivamente en Ceuta. Aunque el acumulado nacional sigue reflejando un descenso interanual significativo, la evolución registrada en este periodo sitúa a las ciudades autónomas -con realidades muy distintas- en el centro del análisis migratorio de este inicio de año.