Melilla impulsa la recuperación de los Pinares de Rostrogordo tras la plaga que ha arrasado numerosos ejemplares

La Consejería de Medio Ambiente desarrolla un plan integral con nuevas plantaciones y tratamiento de árboles enfermos para frenar el impacto de una plaga extendida en la península y Marruecos

El Gobierno de Melilla ha activado un plan integral para recuperar los Pinares de Rostrogordo, uno de los principales espacios naturales de la ciudad, tras los daños provocados por una plaga que ha afectado a miles de ejemplares.

La actuación, impulsada por la Consejería de Medio Ambiente, se desarrolla desde hace meses con un doble objetivo: contener la expansión de la enfermedad y garantizar la regeneración del entorno forestal.

Tala y quema de árboles afectados para frenar el contagio

La plaga, que no solo ha golpeado a Melilla sino también a otras zonas de la península y Marruecos, ha obligado a adoptar medidas contundentes. Entre ellas, la eliminación de los pinos muertos mediante su quema controlada, una acción necesaria para evitar que el foco de infección se extienda a ejemplares sanos.

Este tipo de intervención, aunque agresiva a corto plazo, busca preservar el equilibrio del ecosistema en el medio y largo plazo.

Nuevas plantaciones y apuesta por especies más resistentes

El consejero de Medio Ambiente, Daniel Ventura, ha explicado que el plan no se limita a la eliminación de árboles afectados. Paralelamente, se están llevando a cabo nuevas plantaciones en los Pinares de Rostrogordo, incorporando tanto especies autóctonas como otras con mayor capacidad de adaptación.

En los espacios que han quedado vacíos tras la retirada de ejemplares, se están introduciendo árboles que ofrezcan mayores garantías de supervivencia y que puedan convivir de forma más eficiente con el entorno actual.

Recuperar el equilibrio del ecosistema

El objetivo del Ejecutivo melillense es claro: recuperar la mayor parte de los pinos enfermos y reforzar la resiliencia del bosque frente a futuras amenazas.

Este plan de recuperación no solo tiene un componente medioambiental, sino también social, al tratarse de un enclave muy frecuentado por la ciudadanía.

Una intervención a medio plazo

Las actuaciones se prolongarán en el tiempo, ya que la regeneración forestal requiere de un seguimiento constante. La evolución de los nuevos ejemplares y el control de la plaga serán claves para determinar el éxito del plan.

Mientras tanto, los trabajos continúan con la mirada puesta en devolver a los Pinares de Rostrogordo su papel como uno de los principales pulmones verdes de Melilla.