Melilla interpela a Europa: la OTAN escucha desde el sur
Melilla acoge una cita clave de la OTAN y el Congreso en materia de defensa. Sabrina Moh reivindica la ciudad como espejo de Europa, frontera que respira y voz que merece ser escuchada
La Asamblea de Parlamentarios de Defensa del Congreso y del Senado aterriza en Melilla para mirar de frente los desafíos que Europa suele contemplar desde lejos. La ciudad se reivindica como frontera viva, ejemplo de convivencia y activo estratégico en la seguridad global.
Melilla no es solo una ciudad. Es una frontera que respira, una encrucijada que observa y una voz que, por fin, se escucha. Esta semana, la Asamblea de Parlamentarios de Defensa del Congreso y del Senado ha aterrizado en suelo melillense para mirar de frente los desafíos que Europa suele contemplar desde lejos. Lo ha hecho bajo el paraguas del Grupo Especial Mediterráneo y Oriente Medio y del Comité sobre Democracia y Seguridad, en un encuentro que no es menor: aquí se habla de defensa, sí, pero también de convivencia, resiliencia y geopolítica con rostro humano.
La anfitriona, Sabrina Moh, Delegada del Gobierno en Melilla, ha abierto las jornadas con un mensaje claro: “España afronta con decisión este momento histórico, plenamente consciente de los desafíos crecientes para la seguridad colectiva”. No es una frase hueca. Es una declaración de intenciones que sitúa a Melilla en el mapa estratégico de la OTAN y la Unión Europea, no como nota al pie, sino como punto de partida.
Melilla, espejo de Europa
Moh ha reivindicado la ciudad como ejemplo de diversidad, diálogo y cooperación. No es retórica: en Melilla conviven culturas, lenguas y memorias que, lejos de dividir, construyen. Y esa convivencia, en tiempos de polarización global, es un activo estratégico. “Melilla encarna muchos de los asuntos que ocupan la agenda internacional”, ha recordado la Delegada, aludiendo a la gestión de flujos migratorios, la seguridad en las fronteras exteriores y la necesidad de resiliencia ante amenazas híbridas.
Porque aquí, en esta frontera sur, la seguridad no se mide solo en radares o patrullas. Se mide en cohesión social, en capacidad de respuesta ante la desinformación, en infraestructuras que protegen sin aislar. Y en una ciudadanía que, pese a los desafíos, sigue apostando por la apertura.
Defensa con rostro humano
Durante su intervención, Moh ha subrayado los retos que afronta España en materia de defensa: modernización tecnológica, impulso a la industria nacional, desarrollo de tecnologías duales y mejora de infraestructuras. Pero también ha hablado de algo más profundo: el compromiso ético. “España es un país responsable, solidario y firme aliado, dispuesto no solo a hablar de defensa, sino también a actuar con coherencia, eficacia y justicia”.
Ese compromiso se traduce en participación activa en operaciones de la OTAN, tanto en el flanco oriental como en el sur, y en una apuesta por la cooperación mediterránea desde la buena vecindad. Porque la seguridad, ha dicho Moh, no se impone: se construye.
Melilla, ciudad que interpela
La Delegada ha invitado a los parlamentarios a descubrir Melilla más allá de los despachos. “Una ciudad hospitalaria, diversa y abierta, que sin duda enriquecerá su estancia”. Y en esa invitación hay una interpelación: que las decisiones sobre defensa y seguridad no se tomen sin mirar a los ojos a quienes viven en la frontera.