Melilla en el vagón de cola del uso del transporte público en España

Autobús urbano COA

Los datos del INE reflejan grandes diferencias territoriales en el uso de autobuses y trenes, con menor implantación en zonas alejadas de las grandes redes y con características urbanas como la ciudad autónoma

Melilla se mueve lejos de los grandes núcleos en lo que respecta al uso del transporte público, en un contexto nacional donde las diferencias territoriales siguen siendo marcadas. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes a 2025 y recogidos en el módulo de transporte y movilidad de la Encuesta de Condiciones de Vida, dibujan un mapa en el que las ciudades autónomas quedan condicionadas por su tamaño, su estructura urbana y sus propias dinámicas de desplazamiento.

El informe analiza los hábitos de movilidad de la población mayor de 16 años, teniendo en cuenta los medios de transporte utilizados con mayor frecuencia en el día a día, ya sea para acudir al trabajo, realizar compras o desplazarse por motivos personales. En este abanico se incluyen tanto el coche —en cualquiera de sus modalidades— como el transporte público, la bicicleta, la moto o los trayectos a pie.

A nivel nacional, el transporte público es utilizado de forma habitual por el 25,4% de la población. Sin embargo, esta media esconde grandes contrastes entre territorios. Mientras comunidades como Madrid (45,2%), País Vasco (36,1%) o Cataluña (32,4%) presentan un uso intensivo de autobuses, metro o tren, otras regiones quedan muy por debajo.

En el extremo opuesto se sitúa Extremadura, donde apenas un 8,5% de la población recurre al transporte público de forma habitual. Le siguen Castilla-La Mancha (11,4%), Murcia (12,4%) y Galicia (15%), todas ellas con porcentajes significativamente inferiores a la media estatal.

En ciudades como Melilla, aunque el informe no desglosa cifras específicas, el contexto invita a interpretar los datos en clave propia. La dimensión reducida del territorio, la cercanía entre barrios y la posibilidad de realizar muchos desplazamientos a pie o en vehículo privado condicionan el uso del transporte público. A ello se suma la menor presencia de infraestructuras como redes ferroviarias o sistemas de transporte masivo, habituales en grandes áreas metropolitanas.

En paralelo, el coche continúa siendo el medio de transporte predominante en España, utilizado de manera habitual por el 53,5% de la población. En algunas comunidades, este porcentaje se dispara, como ocurre en Galicia (67,3%), Cantabria (66,8%) o la propia Extremadura (65,9%). En el lado contrario aparecen territorios donde el uso del vehículo privado es menor, como Ceuta (37,3%), Madrid (42,3%) o País Vasco (43%).

Este patrón también resulta extrapolable a Melilla, donde el vehículo particular mantiene un peso importante en la movilidad diaria, en parte por la flexibilidad que ofrece frente a otras alternativas. No obstante, la configuración urbana de la ciudad favorece igualmente los desplazamientos a pie, especialmente en el centro y en zonas de alta densidad.

El conjunto de estos datos refleja un modelo de movilidad diverso en función del territorio, donde factores como la extensión geográfica, la densidad de población o la disponibilidad de infraestructuras marcan las diferencias. En el caso de Melilla, la realidad diaria se sitúa a medio camino entre el uso del coche y la proximidad que permite prescindir de él en trayectos cortos, en un escenario alejado de las grandes redes de transporte público peninsulares.