El abandono del litoral melillense se cobra sus playas: Alcazaba desaparecida y Horcas e Hipódromo, en retroceso

Daniel Ventura acusa al Gobierno central de "dejación absoluta" por no ejecutar los diques previstos y permitir la pérdida de patrimonio natural

Melilla sigue perdiendo su costa, y con ella, parte de su alma. Las playas que alguna vez fueron orgullo local y refugio de generaciones hoy se desdibujan en el horizonte, tragadas por la marea del abandono institucional. Daniel Ventura, consejero de Medio Ambiente, ha alzado la voz —una vez más— para señalar a los responsables: la delegada del Gobierno y la Dirección General de Costas. Según Ventura, la pérdida total de la playa de la Alcazaba, el retroceso preocupante en Horcas, y los más de 50 metros desaparecidos en Hipódromo son consecuencias directas de la inacción estatal.

“Hace años que advertimos la necesidad urgente de construir diques de contención y aplicar un plan serio de estabilización”, lamentó el consejero. “Lo hemos denunciado reiteradamente, pero la respuesta siempre ha sido el silencio”. Ahora, la realidad habla por sí sola: en Horcas, la zapata de hormigón queda al descubierto tras el avance del mar, mientras que en Hipódromo el retroceso se ha llevado décadas de historia costera.

Ventura subraya que la competencia sobre la costa recae en el Gobierno central, pero el precio lo paga Melilla. “Lo que estamos viendo no es solo un fenómeno natural, es una negligencia institucional que ha condenado al litoral a un deterioro irreversible”, afirmó con rotundidad.

Mientras los veraneantes buscan sombra donde antes había arena, y los vecinos recuerdan con nostalgia lo que fue, el mar sigue su curso. Pero esta vez, no es él quien ha fallado.