El presidente y diputado de Somos Melilla, Amín Azmani, ha calificado de “auténtica vergüenza y humillación” la crisis del agua que atraviesa la ciudad autónoma. En una contundente declaración, Azmani ha denunciado que los cortes diarios de suministro han dejado de ser un inconveniente logístico para convertirse en un “atropello a la dignidad” de los melillenses, situando a la ciudad en condiciones propias del siglo pasado.
Azmani ha dirigido sus críticas directamente hacia el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, a quien acusa de haber cometido un “fraude” con las promesas realizadas durante la pasada campaña electoral. “Nos vendieron la gran mentira de que el problema del agua se solucionaría en el minuto uno de su mandato; mintieron a la cara de los ciudadanos y su promesa no era más que humo para rascar votos”, ha aseverado el líder de la formación.
Un atentado contra el bienestar social
Desde Somos Melilla advierten que la falta de suministro no puede tildarse de simple “molestia”, sino de un ataque frontal a la vida diaria de la población. Azmani ha recordado que esta situación afecta a los sectores más vulnerables y al tejido económico local. “Hablamos de miseria pura y dura: de madres y padres que no pueden bañar a sus hijos, de personas mayores que no pueden asearse con dignidad y de hosteleros asfixiados porque no pueden trabajar”.
En este sentido, el diputado ha lamentado la “insensibilidad” de los miembros del Ejecutivo local, criticando que tomen decisiones desde “despachos con aire acondicionado” o desde sus casas con “agua calentita” mientras la ciudadanía se ve privada de un derecho humano básico.
Negligencia en las infraestructuras
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Somos Melilla reside en la infrautilización del Pantano de las Adelfas. Según Azmani, es “clamoroso” que una infraestructura millonaria pagada por los ciudadanos permanezca desconectada de la red por lo que define como una “negligencia política absoluta” e ineptitud administrativa.
“Tienen la herramienta delante de las narices para acabar con esta tortura hídrica de manera inmediata y no mueven un dedo”, ha criticado, señalando además la falta de interlocución entre la Delegación del Gobierno y la Ciudad Autónoma. Para el representante de Somos Melilla, la incapacidad de ambas instituciones para colaborar y reunirse es un “monumento a la desidia” que pagan los melillenses.
Exigencia de responsabilidades
Finalmente, Amín Azmani ha lanzado un ultimátum al Gobierno de Imbroda, exigiendo soluciones técnicas inmediatas en lugar de “excusas baratas” para que, de una vez por todas, se “pongan las pilas” y solucionen un problema que, durante 20 años de gobiernos de Imbroda, no ha sido atajado.