El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Melilla (ICOMME) ha manifestado su respaldo a la huelga nacional indefinida convocada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos y secundada por las principales organizaciones sindicales del país, que dará comienzo este lunes 16 de febrero. La movilización, que se desarrollará con paros de lunes a viernes una vez al mes, se prolongará en principio hasta junio.
El primer periodo de huelga se extenderá desde mañana hasta el jueves 20 de febrero, ambos inclusive. La convocatoria cuenta con el apoyo del Sindicato Médico Andaluz, Metges de Catalunya, AMYTS, el Sindicato Médico de Euskadi y O’Mega, entre otras organizaciones profesionales. En Melilla, el Sindicato Médico considera que la huelga es necesaria para dignificar la jornada laboral y proteger la calidad asistencial.
El presidente del ICOMME, el doctor Justo Sancho-Miñano, ha subrayado que “comienza una huelga indefinida de los médicos en toda España y es que está claro que no se puede sostener la sanidad contra sus propios médicos”.
Sancho-Miñano advierte de que el deterioro estructural del sistema sanitario ya no puede ocultarse tras discursos complacientes. “Durante demasiado tiempo nos hemos repetido como un mantra que tenemos el mejor sistema sanitario del mundo y lo único que hemos hecho es ajustar, volver a ajustar, poner parches simplemente para no plantearnos que el sistema estaba haciendo aguas. El sistema actualmente no se sostiene por su diseño, sino por el esfuerzo, vocación y sacrificio de todos los profesionales”, afirma.
El presidente del Colegio insiste en que la situación no responde a una falta de compromiso profesional, sino a problemas organizativos y de gobernanza. “No estamos ante una crisis de vocación, sino ante un sistema que ha dejado de cuidar a quienes nos cuidan”.
Entre los síntomas del desgaste estructural, señala las listas de espera crecientes, la dificultad para retener talento, la sobrecarga emocional, la burocracia excesiva y la pérdida progresiva de tiempo clínico.
“Siempre se está exigiendo cada vez más a quienes más al límite están. No se puede gobernar la sanidad con la desconfianza, con el control permanente y con la sospecha implícita hacia sus profesionales. Un sistema que trata a sus médicos como recursos fungibles, que penaliza el pensamiento crítico y que no protege el tiempo de formación, de investigación o simplemente el tiempo de pensar, está socavando sus propios cimientos”, sostiene.
Para Sancho-Miñano, la actual coyuntura obliga a plantear una reforma profunda y honesta. “Las alternativas son dos: seguir adaptándonos y poniendo parches, que es lo que nos ha traído hasta aquí, o atrevernos a diseñar un sistema nuevo, sin trincheras ideológicas, sin inercias heredadas y sin miedo a revisar prioridades. No se trata de destruir, sino de preservar lo que funciona y cambiar lo que claramente ya no funciona”.
El máximo representante de los médicos melillenses considera que el debate no debe centrarse únicamente en la financiación. “Este cambio no sólo se basa en más presupuesto, que puede ser necesario, sino en mejor gobernanza, mejor uso del talento y, sobre todo, en recuperar el tiempo clínico”.
Propone que cualquier transformación se apoye en tres pilares fundamentales: honestidad para reconocer los límites reales del sistema, confianza para devolver la autonomía a los profesionales y valentía para acometer cambios estructurales, aunque resulten incómodos.
El presidente del ICOMME también reclama una participación efectiva de los médicos en la toma de decisiones sanitarias. “Participamos en comités y órganos consultivos, pero en realidad no podemos influir. No se puede pedir liderazgo sin poder, no se puede pedir corresponsabilidad sin autonomía y no se puede hablar de participación cuando se legisla desde la desconfianza”.
Desde el Colegio de Médicos de Melilla se insiste en que la movilización no persigue un interés corporativo, sino la defensa de un modelo sanitario sostenible, profesionalmente digno y centrado en el paciente. “Defender la fortaleza de un país empieza por dejar de fingir que todo funciona. Hay que reconstruir con lucidez y generosidad”, concluye Sancho-Miñano.
El ICOMME reitera su apoyo a los facultativos y hace un llamamiento a las administraciones para que abran un diálogo real y estructural que permita garantizar la viabilidad futura del Sistema Nacional de Salud y la dignidad profesional de quienes lo sostienen.