La Ciudad Autónoma de Melilla ha puesto en marcha un proyecto considerado “vital” por su presidente, Juan José Imbroda, con el objetivo de garantizar el suministro de agua y reducir el impacto de las averías en la red. Una de las medidas centrales es el llenado del Pantano de las Adelfas, que ya ha comenzado y que funcionará como un gran depósito de reserva para dar seguridad a la población.
Según explicó Imbroda, el proceso de llenado del pantano durará aproximadamente un mes, hasta alcanzar una capacidad de 300.000 metros cúbicos. De esta forma, el embalse actuará como un almacén estratégico de agua que permitirá mantener el suministro estable incluso en situaciones de incidencia en la planta desalinizadora o en la red general.
La Dirección General de Medio Ambiente ya ha notificado esta actuación a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), dentro de la estrategia para reforzar el abastecimiento.
Además de la puesta en marcha del pantano, el Gobierno local acomete obras de mantenimiento en la planta desalinizadora, financiadas inicialmente con fondos propios de la Ciudad y que posteriormente se reclamarán al Estado. Imbroda recalcó que estas intervenciones son “imprescindibles” para asegurar el correcto funcionamiento de la instalación y evitar nuevas incidencias.
De cara al futuro, el presidente anunció que a finales de octubre estará lista la propuesta para la construcción de una segunda planta desalinizadora, previsiblemente ubicada en el puerto, con el fin de contar con una infraestructura complementaria y estable.
Otra de las medidas en estudio es el aprovechamiento del agua procedente del tratamiento terciario, que actualmente se vierte al mar en un volumen de entre 3.000 y 4.000 metros cúbicos diarios. El Ejecutivo local considera que este recurso podría tener usos estratégicos y contribuir a una mejor gestión del ciclo del agua.
Imbroda insistió en que todas las decisiones adoptadas responden a un ejercicio de responsabilidad con la ciudadanía, y subrayó que el objetivo final es dotar a Melilla de un margen de seguridad frente a posibles averías o cortes en el suministro.
Con estas actuaciones, la Ciudad Autónoma busca avanzar hacia un modelo hídrico más sólido, diversificado y sostenible, que reduzca la vulnerabilidad de los melillenses ante los problemas recurrentes en el abastecimiento.