El partido Somos Melilla ha vuelto a poner el foco sobre las condiciones en las que se encuentran los menores acogidos en la Casa Cuna del Centro Asistencial, conocida como la Gota de Leche. La formación asegura que se trata de un modelo obsoleto de atención a la infancia, sostenido con dinero público y que, lejos de garantizar el bienestar de los menores, representa —a su juicio— el símbolo del abandono institucional.
Desde el partido explican que no se trata de una crítica gratuita, sino de una denuncia fundamentada en observaciones directas y testimonios. Afirman haber comprobado personalmente el estado de las instalaciones, que describen como indignas: colchones mordidos y rotos, baños inservibles, suelos levantados cubiertos con mantas, e incluso colillas en zonas que deberían estar destinadas al juego y la protección infantil. También señalan que las comidas servidas no serían adecuadas para el desarrollo de los menores.
Somos Melilla se reafirma en su denuncia inicial y sostiene que, tras hacerla pública, el centro ha sido limpiado y acondicionado para la visita de la consejera y los medios de comunicación. Sin embargo, aseguran que esa mejora puntual no resuelve el problema de fondo y que solo muestra “la punta del iceberg”. Añaden que tras su denuncia han recibido numerosos mensajes de apoyo y nuevos testimonios que avalan lo expuesto.
Ante las acusaciones de manipulación de las imágenes difundidas, el partido responde que el material gráfico y los testimonios provienen de familiares de usuarios y de trabajadores del propio centro. Lamentan que la reacción del Gobierno haya sido recurrir a descalificaciones e insultos, en lugar de abrir una investigación o expediente informativo que permita esclarecer los hechos denunciados.
La formación afirma que su prioridad está clara: “antes que las críticas del Comité de Empresa y el Gobierno están los niños”. Defienden que el bienestar de la infancia debe estar por encima de cualquier interés sindical, político o institucional, y consideran que no caben medias tintas cuando se trata de la vulneración de derechos fundamentales de menores.
Por todo ello, Somos Melilla anuncia que continuará ejerciendo presión para provocar un cambio real en el modelo de atención a la infancia en la ciudad. “Vamos a seguir molestando a quien haya que molestar para hacer de Melilla un lugar mejor”, afirman en su comunicado. Y concluyen con una advertencia directa: “Si es mentira lo que nosotros denunciamos, esperamos las correspondientes acciones judiciales de quien se sienta agraviado”.