El Ministerio del Interior ha hecho públicos los datos provisionales de inmigración irregular correspondientes al período comprendido entre el 1 de enero y el 15 de julio de 2025, con cifras que revelan una notable reducción en el conjunto del territorio nacional. Sin embargo, Melilla destaca como uno de los pocos puntos del país donde las entradas han aumentado, especialmente por vía terrestre.
En total, España ha registrado 19.114 llegadas irregulares por vías marítimas y terrestres durante el primer semestre del año, lo que supone una reducción del 27,3 % respecto al mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 26.302 personas. Esta tendencia a la baja se ha producido, sobre todo, por el descenso acusado en la ruta atlántica hacia Canarias, que pasa de 19.634 a 11.454 llegadas (-41,7 %).
Frente a esta bajada generalizada, Melilla rompe la tendencia al registrar un incremento de la inmigración irregular tanto por vía terrestre como por vía marítima, aunque esta última se mantiene en cifras testimoniales.
En cuanto a las entradas terrestres, 106 personas accedieron a la ciudad autónoma hasta el 15 de julio de 2025, multiplicando por más de siete el número registrado en el mismo periodo del año anterior (16). Esta cifra supone además un aumento neto de 90 inmigrantes, en contraste con la ligera caída observada en Ceuta, que ha pasado de 1.107 a 1.091 llegadas por esta vía (-1,4 %).
Por vía marítima, Melilla también presenta un incremento, aunque en cifras muy reducidas: 9 personas han llegado por mar, frente a solo una en 2024. El número de embarcaciones detectadas ha pasado de 1 a 3, lo que supone un crecimiento del 200 %, aunque sigue siendo residual en comparación con otras rutas.
La reducción global de la inmigración irregular en España se debe principalmente a la caída de llegadas a las Islas Canarias, donde las entradas por mar han pasado de 19.634 en 2024 a 11.454 en 2025, un descenso del 41,7 %. También se ha reducido el número de embarcaciones detectadas, que bajan de 303 a 188 (-38 %).
Por otro lado, la ruta marítima hacia la península y Baleares ha registrado una ligera subida: de 5.531 a 6.451 inmigrantes (+16,6 %), aunque con un leve descenso en el número de embarcaciones (de 433 a 409).
En Ceuta, tanto la llegada marítima como terrestre ha experimentado descensos. Por mar, las entradas caen de 13 a 3 personas, y por tierra, de 1.107 a 1.091. En ambos casos, la bajada es discreta, pero contrasta con la excepción que supone Melilla en el mapa migratorio actual.
La evolución de estas cifras será clave en los próximos meses para determinar si se trata de un fenómeno puntual o del inicio de un cambio en las rutas migratorias. En ese sentido, Melilla se consolida como un punto de vigilancia prioritaria, a pesar de su limitada capacidad de absorción frente a otras comunidades autónomas.