Una abarrotada Avenida Juan Carlos I ha acogido este Domingo de Ramos una procesión esplendorosa, en la que miles de personas se han congregado para presenciar uno de los eventos más esperados de la Semana Santa. Desde primeras horas, el ambiente ya anticipaba una jornada histórica, con familias, visitantes y fieles ocupando cada rincón del recorrido.
El paso, acompañado por el sonido solemne de las bandas de música, avanzó entre aplausos y muestras de profunda devoción, en un clima que combinó tradición y emoción. Las palmas y ramas de olivo, alzadas por los asistentes, ofrecieron una estampa colorida y simbólica que reforzó el carácter especial del día.
Uno de los momentos culminantes tuvo lugar en la tribuna central, donde el vicario episcopal pronunció una oración cargada de significado espiritual. Su mensaje, seguido en absoluto silencio por los presentes, apeló a la unidad, la esperanza y la importancia de mantener vivas las tradiciones.
La jornada concluyó con un balance muy positivo por parte de la organización, que destacó tanto la alta participación como el comportamiento ejemplar del público. Sin duda, una celebración que reafirma el arraigo y la importancia de esta festividad en la vida cultural y religiosa de la ciudad.