Este viernes por la tarde, los melillenses estaban de nuevo llamados a salir a la calle para elevar su voz y sumarla a la presión internacional cada vez más fuerte para que Israel detenga su masacre sobre el pueblo palestino en la franja de Gaza.
Cientos respondieron a la llamada y acudieron a la manifestación con sus pancartas y sus banderas en apoyo al pueblo palestino que está sufriendo, según el dictamen de una Comisión Independiente nombrada por la ONU un genocidio.
Lo han hecho justo el mismo día que al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, le ha hecho el vacío el pleno de la Asamblea de la ONU en Nueva York. La mayoría de las delegaciones que aún estaban en la sala han comenzado a abandonar justo en el momento que Netanyahu ganaba el atril central de la sala para comenzar su arenga.
Netanyahu, sobre el que pesa una orden de detención internacional dictada por la Corte Penal Internacional, ha usado ese altavoz de la ONU para negar todo. Tal que si los palestinos en Gaza pasan hambre como señalan prácticamente todas las oenegés presentes en el terreno, la propia ONU, Médicos Sin Fronteras y un sinfin de organismos poco sospechosos de ser antisemitas, es porque Hamas secuestra los convoyes con comida para venderla y financiarse. No porque Israel haya bloqueado cualquier acceso a la franja con ayuda humanitaria.
Netanyahu también ha desmentido otra realidad palpable, relatada ya en primera persona por sus propios soldados, se han asesinado a niños y civiles adultos de forma indscriminada cuando acudían precisamente a los pocos puestos con comida que quedan operativos en la franja.
Un discurso negacionista de la realidad terrorífica que su Gobierno ha impuesto, adornado, como casi siempre con la acusación de antisemitismo a todo aquel que no comulgue con la barbarie.
A la concentración de Melilla también han acudido representantes del PSOE, con la delegada, Sabrina Moh, al frente y de Somos Melilla.