La Casa Regional de Ceuta en Melilla ha presentado su Cruz de Mayo, una propuesta con un marcado aire marinero que convierte el espacio en una escena costera reconocible y cercana. No es solo una cruz decorada: es un pequeño rincón de vida junto al mar, construido con detalles que remiten al trabajo y a la memoria de los pescadores.
Una covacha marinera como escenario
El conjunto reproduce una antigua covacha, recreada con precisión. Dentro, los útiles de pesca ocupan el centro de la escena: cuerdas, boyas de cristal, redes, remos, salvavidas y un saco de sal colocado como si acabara de usarse tras una jornada en el mar. Todo apunta al salazón, una práctica ligada a la cultura marinera y muy presente en la tradición ceutí.
La cruz y su simbolismo
La cruz, elaborada con claveles blancos y morados, aporta el componente simbólico. El blanco remite a la fe y la esperanza; el morado, al recogimiento y la tradición. En una hornacina tallada en una roca simulada —con musgo y marcas de humedad que aportan realismo— se sitúa la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. En uno de los brazos cuelga la medalla de la Virgen del Carmen de la Almadraba de Ceuta, un guiño directo a la hermandad vinculada a la entidad.
Redes, proa y un nombre con intención
Uno de los elementos más llamativos es el espacio destinado a las redes de pesca, colocadas con naturalidad para reforzar la sensación de autenticidad. A su lado, la proa de un pequeño barco completa la escena, como si el pescador estuviera a punto de sentarse a remendar redes o a contar historias de mar.
La embarcación lleva un nombre: “La Perla”. Es una referencia doble: Ceuta, conocida como la Perla del Mediterráneo, y la revista anual que edita la Casa Regional. También aparece la inscripción “CU 2026”, con la matrícula de los barcos ceutíes y el año de creación del montaje.
Un homenaje compartido entre dos orillas
La propuesta de este año no solo celebra una tradición común en Ceuta y Melilla. También captura la esencia del mundo marinero y la traslada a un espacio pequeño pero cargado de intención. Una Cruz de Mayo que mira al mar y a quienes han vivido siempre de él, con un montaje cuidado y cercano que invita a detenerse y observar.