La Plaza de Armas de Melilla la Vieja fue escenario este viernes del acto oficial de entrega de la Enseña Nacional por parte de la Ciudad Autónoma a la Guardia Civil, en una ceremonia que contó con la presencia de las principales autoridades militares, religiosas y políticas.
El acto comenzó con la lectura de la concesión de la Bandera, tras la cual el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, agradeció el “esfuerzo” y las “penurias” que la Comandancia General de Melilla ha afrontado “en el control del perímetro fronterizo durante largos años”. “Han soportado lo insoportable, siempre con espíritu ejemplar”, subrayó Imbroda, quien destacó la profesionalidad y el compromiso del Cuerpo a lo largo de sus 132 años de servicio en la ciudad.
El teniente general Manuel Llamas Fernández, director adjunto operativo de la Guardia Civil y presidente del acto, puso en valor la relevancia de la Benemérita en la localidad norteafricana. Por su parte, la delegada del Gobierno, Sabina Moh, agradeció la “entrega, profesionalidad y vocación de servicio público” de los agentes, recordando los 132 años de presencia ininterrumpida de la Guardia Civil en Melilla desde 1893 y resaltando su “incansable dedicación y lealtad”.
Durante la ceremonia, Imbroda estuvo acompañado por gran parte de su Gobierno y entregó la Bandera donada por la Ciudad a la madrina, la magistrada Laura López García, a quien felicitó “por ostentar tan alto honor”, que implica “un mayor compromiso con Melilla y con la Benemérita”. El presidente también recordó en su intervención a los melillenses asesinados por la banda terrorista ETA.
Tras los discursos, se realizó la ofrenda de una corona de laurel en memoria de los Caídos por España. El solemne acto concluyó con la interpretación del himno de la Guardia Civil a cargo de la unidad de música de la Comandancia General de Melilla.