El consejero de Fomento de la Ciudad Autónoma de Melilla, Miguel Marín, ha respondido con dureza a las críticas del portavoz de Coalición por Melilla (CpM), Hafid Mohamed, sobre el nuevo contrato de alumbrado festivo. Marín asegura que no habrá reducción en la iluminación del Ramadán y acusa a CpM de lanzar declaraciones “inciertas” que, según él, solo buscan “la división y la crispación entre melillenses”.
Las palabras del consejero llegan después de que Mohamed denunciara públicamente que el Gobierno local estaba recortando el presupuesto destinado al Ramadán, lo que calificó como un gesto de marginación hacia una parte importante de la población. El portavoz de CpM sostuvo que el Ejecutivo autonómico “prioriza unas festividades frente a otras” y que “cada año se recortan más recursos a una celebración mayoritaria como el Ramadán”.
El contrato mantiene el presupuesto y amplía mejoras
Marín defendió que el nuevo contrato de iluminación mantiene el mismo presupuesto que el de hace cuatro años: 4,5 millones de euros. Además, subrayó que incluye mejoras en todas las festividades religiosas y culturales de la ciudad. “No tiene absolutamente nada que ver con las manifestaciones realizadas por el portavoz de CpM”, afirmó visiblemente molesto.
El consejero detalló que el contrato contempla más puntos de luz y más motivos ornamentales, con diseños adaptados a cada celebración. En el caso del Ramadán, adelantó que se reforzará la iluminación en el centro, García Cabrera y varios barrios periféricos, con una presencia más destacada de motivos visuales relacionados con la festividad musulmana.
“Vamos a tener más luces, más motivos y actuaciones en más zonas que antes. Decir lo contrario es faltar a la verdad”, insistió.
Inclusión del Año Nuevo Amazigh
El contrato también prevé mejoras para otras celebraciones como Navidad, Janucá o Diwali, e incorpora por primera vez el Año Nuevo Amazigh en el calendario de iluminación festiva. “Se trata de un contrato para todos los melillenses, sin distinción de religión o cultura. Cada comunidad va a verse reflejada en sus celebraciones, y eso es lo que garantiza la convivencia y la igualdad”, subrayó Marín.
Otro aspecto destacado es el aprovechamiento de materiales ya amortizados del contrato anterior, como arcos y exhornos tridimensionales, que pasan a ser propiedad de la Ciudad Autónoma y podrán reutilizarse sin costes adicionales. Según el consejero, esto permitirá mejorar el rendimiento del presupuesto sin necesidad de incrementarlo.
Un debate político abierto
Marín acusó a CpM de “ir para atrás después de 30 años” y de fomentar discursos que “invitan a la división entre los melillenses”. “Lo único que buscan es enfrentar a unos ciudadanos con otros por motivos religiosos y culturales, y eso es inaceptable”, sentenció.
El cruce de acusaciones entre el Partido Popular y CpM refleja la sensibilidad política que rodea al reconocimiento institucional de las distintas comunidades religiosas en Melilla. En una ciudad marcada por la diversidad cultural y religiosa, cualquier cambio en el tratamiento de las festividades puede generar fricciones.
El contrato de iluminación se ha convertido así en un nuevo campo de batalla política: mientras CpM denuncia un trato desigual hacia la comunidad musulmana, el Ejecutivo de Marín se defiende apelando a la convivencia y acusando a sus adversarios de distorsionar la realidad con fines electoralistas.
