La conectividad digital de Ceuta y Melilla a través de cables submarinos es el eje del nuevo informe publicado por el Observatorio de Ceuta y Melilla, que analiza la situación actual de estas infraestructuras críticas y su importancia estratégica para la economía y la seguridad.
El documento, titulado ‘Conectividad de Ceuta y Melilla a través de los cables submarinos’, es el número 11 de los informes publicados por el Observatorio desde septiembre de 2020 y ha sido elaborado por el profesor Rafael Ángel García Pérez, doctor en Relaciones Internacionales y profesor titular de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. El informe se ha presentado en marzo de 2026.
García Pérez es además autor de la obra ‘La red global de cables submarinos. Geopolítica y seguridad de una infraestructura crítica’, publicada en 2025, un trabajo que analiza la relevancia geopolítica de estas infraestructuras en el contexto internacional actual.
Infraestructuras clave para la economía digital
Durante la presentación, el profesor explicó que los cables submarinos constituyen la infraestructura esencial del ciberespacio y de la economía digital. De hecho, recordó que el 99 % del tráfico digital mundial circula a través de cables submarinos, lo que los convierte en un recurso estratégico y, al mismo tiempo, vulnerable.
En los últimos años se ha intensificado la preocupación por su seguridad, especialmente tras diversos incidentes registrados en zonas como el mar Báltico, donde se han producido cortes de cables y movimientos sospechosos de embarcaciones que seguían sus rutas.
“Se han convertido en un objetivo militar por su relevancia económica”, explicó el autor, señalando que una interrupción de estas redes podría afectar a las comunicaciones, la economía digital o incluso la operatividad de un país.
Ceuta, en buena posición de conectividad
El informe analiza específicamente la situación de las conexiones de España por cable submarino en relación con las dos ciudades autónomas, profundizando en los aspectos que afectan directamente a sus intereses estratégicos.
Según las conclusiones del estudio, la situación de Ceuta es positiva. La ciudad cuenta con varios sistemas de cable que garantizan una buena capacidad de conexión y, sobre todo, redundancia.
Este concepto es clave para la seguridad de las comunicaciones digitales, ya que permite redirigir el tráfico a otros cables en caso de accidente o de un sabotaje.
“Ceuta está en muy buenas condiciones de conectividad, incluso por encima de la media de España y de la Unión Europea”, señaló el profesor, destacando que la existencia de varios sistemas operativos permite mantener el servicio sin que los usuarios perciban interrupciones.
Melilla necesita reforzar su red
En el caso de Melilla, el informe plantea algunas recomendaciones para reforzar la infraestructura existente. Aunque la ciudad cuenta con conexiones operativas, uno de los sistemas lleva muchos años en funcionamiento.
La vida útil media de estos cables se sitúa en torno a los 25 años, por lo que el autor considera prudente planificar nuevas instalaciones que refuercen la capacidad y la seguridad de la red.
Entre las propuestas se encuentra la construcción de un nuevo cable de alta capacidad y la posibilidad de establecer también una conexión eléctrica submarina similar a la que ya existe en Ceuta.
Una oportunidad económica para ambas ciudades
Más allá de la seguridad, el informe también subraya la importancia económica de estas infraestructuras. Para el profesor García Pérez, la conectividad digital es el equivalente moderno a las grandes infraestructuras físicas como puertos, aeropuertos o autopistas.
Un territorio con dificultades de conexión queda aislado y ve limitado su desarrollo económico. En cambio, una buena infraestructura digital puede convertirse en un potente factor de atracción de inversiones.
En el caso de Ceuta, un ejemplo claro es la llegada de empresas vinculadas al sector del juego online, una actividad que se ha instalado en la ciudad gracias a su régimen fiscal y a su infraestructura tecnológica.
Según el autor, este modelo podría ampliarse a otros sectores digitales, especialmente en ciudades donde el suelo industrial es limitado.
“La actividad digital no necesita grandes espacios físicos, depende fundamentalmente de la capacidad de conexión”, explicó.
Recomendaciones para el futuro
El informe concluye con varias recomendaciones dirigidas a las administraciones públicas, a las que insta a seguir creando las condiciones necesarias para fortalecer estas infraestructuras y facilitar la inversión privada.
Entre las prioridades destaca reforzar la red en Melilla y continuar impulsando la conectividad digital como herramienta de desarrollo económico.
Para el autor, garantizar la seguridad y la capacidad de los cables submarinos no solo es una cuestión tecnológica, sino también estratégica para el futuro de ambas ciudades.