Con una contundencia poco habitual en la rutinaria corrección política que envuelve cualquier declaración de cualquier gestor político, el presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, se ha despachado este martes contra la empresa responsable de las ludotecas, Alvalop. “El interés está en que por supuesto esta empresa reviente, permítanme la expresión, que reviente de una vez porque está haciendo un daño incalculable a unas personas que lo único que quieren es trabajar y cobrar sus emolumentos”, ha reconocido Imbroda ante la prensa.
La empresa a la que Imbroda desea la peor de las suertes es la que mantiene desde hace meses un conflicto abierto con su plantilla a la que mes a mes va castigando pagando tarde o no pagando sin aparente justificación. Y lo hace además explotando un servicio público, el de la gestión de las ludotecas municipales.
El presidente ha venido con esa expresión tan contundente a reconocer su frustración e impotencia por no poder frenar este daño a los trabajadores.
“La decisión política está tomada. Lo que pasa es que la decisión administrativa es la que manda en las leyes y las normas y está por encima de eso. Se han solucionado algunas cosas, pero todas se van a solucionar”, ha explicado el presidente.
La situación está en que la Ley de Contratos que rige a las Administraciones impide o dificulta liquidar el servicio que ganó en su día la empresa sin una larga tramitación burocrática, que es en lo que se deduce está el Gobierno.
El presidente ha asegurado que la Consejería de Bienestar Social mantiene un contacto directo y rutinario con los trabajadores. Una plantilla a la que Imbroda ha reconocido también que pagaría de buena gana de los fondos municipales si la Ley se lo permitiera: “No podemos, porque no podemos, es imposible legalmente, coger los dineros de la Ciudad y pagarles directamente a ellos, si pudiéramos les aseguro que lo habríamos hecho”, ha afirmado Imbroda, visiblemente harto de esta situación.


