Deterioro general

Somos Melilla denuncia el abandono y la inseguridad del Parque Forestal

baños parque forestal
photo_camera Baños en el Parque Forestal.

La secretaria de Participación y Cultura de Somos Melilla, Carmen Molina, ha criticado el estado de conservación y seguridad del Parque Forestal Juan Carlos I, desmintiendo con pruebas fotográficas la versión de la Consejería de Medio Ambiente. A pesar de que el Gobierno ha vendido una reciente intervención para garantizar condiciones “óptimas” y de “excelencia” en el mobiliario y las cascadas, la formación política ha constatado que la realidad del recinto es de deterioro estructural y precariedad en los servicios básicos.

Molina ha lamentado que se hable de un “pulmón verde” de más de 70.000 metros cuadrados destinado al bienestar, cuando la gestión actual pone en riesgo la comodidad y seguridad de los usuarios. “Es inaceptable que el Gobierno venda una reforma integral cuando la realidad es que tenemos baños cerrados, apagones constantes y una seguridad bajo mínimos”, ha sentenciado.

Aseos

La formación ha denunciado que la situación de los aseos públicos es crítica. De los dos existentes en el parque, uno se encuentra totalmente cerrado, obligando a todos los usuarios a concentrarse en el único baño operativo, el cual presenta claras deficiencias. Las imágenes recabadas muestran urinarios clausurados toscamente con bolsas de basura negra, suelos sucios llenos de hojas y paredes con pintadas vandálicas.

Esta falta de higiene contrasta con el supuesto esfuerzo por mantener el equipamiento en condiciones funcionales y estéticas que promete la Consejería de Medio Ambiente. “No es digno que las familias melillenses se encuentren urinarios precintados con plástico y basura acumulada en un parque de referencia”, ha añadido el diputado.

Somos Melilla ha puesto el foco en la alarmante falta de seguridad en un recinto de tan vastas dimensiones. Molina ha revelado que solo hay dos vigilantes de seguridad asignados para cubrir los más de 70.000 metros cuadrados del parque. A esta escasez de personal se suma una carencia absoluta de medios técnicos: no existen cámaras de videovigilancia instaladas y los vigilantes carecen de herramientas básicas como walkie-talkies para comunicarse o linternas para los turnos nocturnos.

Esta precariedad se agrava con los problemas de infraestructura eléctrica. La formación ha denunciado que suelen producirse apagones en el parque debido a fallos en la instalación, dejando el recinto a oscuras y aumentando la sensación de inseguridad, lo que contradice la supuesta renovación de luminarias anunciada anteriormente.

Deterioro generalizado

Además de los servicios y la seguridad, el deterioro físico del parque es evidente tras el supuesto arreglo. Las fotografías tomadas por la formación muestran óxido avanzado en barandillas y postes, grietas en los muros y tapas de registro corroídas con el pavimento levantado. El mobiliario también sufre el abandono: hay papeleras de madera destrozadas y tiradas en el suelo, banderas institucionales hechas jirones y paneles informativos cubiertos de grafitis.

Incluso los canales de agua, vendidos como elementos de “valor estético y serenidad”, presentan agua estancada y sucia con piedras en su interior, mientras que los desagües están totalmente obstruidos por la suciedad.

Responsabiliza a Medio Ambiente

Desde Somos Melilla exigen al Gobierno que deje de anunciar mejoras cosméticas y aborde los problemas reales de gestión.

“La Consejería de Medio Ambiente habla de responsabilidad colectiva, pero es su responsabilidad directa que los vigilantes tengan linternas, que los baños estén abiertos y que no haya cables fallando. No pueden presumir de un parque ‘seguro’ y ‘saludable’ en estas condiciones”, ha concluido Molina.